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 La soledad de vivir de sueños

 
 
La soledad no se elige, la soledad puede llegar a ser tan profunda aún carente del propio sentido de la palabra que la representa, ésta no es sólo encontrarse sin nada alrededor, sin nada material, el vacío interior puede ser tan profundo aún rodeado de gente, incluso gente que te quiere y aprecia. La soledad no es sólo no tener amigos, familia y amor. Es encontrarse en un punto en que el camino andado y el que ves por delante no llena tu sed de vida. Puedes haberlo vivido casi todo, haber sentido todas las emociones y haber compartido casi todas las experiencias, y aún así, nadie te garantiza que te sientas vacío, como si nada hubieses vivido.

Hay cosas que cuesta años ganar, y minutos perder. Alegrías de hoy, pueden ser tristezas mañana, esa es la definición básica de las relaciones de pareja. Por otro lado sin el riesgo de sufrir con ellas, tampoco podrías haber disfrutado de las mismas. Es un constante tira y afloja de contradicciones. Disfrutar y sufrir.

En la vida muchas veces pasas por momentos en los que deseas romper con todo, dejar a tu pareja, tus amigos y conocidos, comenzar de nuevo, pero tu vida será lo mismo, no sabes si son ellos los que hacen tu vida mejor o peor, no es lo que te rodea, sino lo que esperas que te rodeé, porque puedes cambiarlo todo en tu vida y volver a llegar a este punto en que deseas volver a romper con todo eso nuevo.

Muchas veces he dicho esta frase, y muchas más las diré pues me marcó: "la vida es lo que nos va sucediendo mientras esperamos que nos sucedan otras cosas". No se puede vivir escondiéndose de la vida constantemente de modo pesimista, protegiéndose de su dolor, del dolor de la soledad en ella, pero tampoco se puede vivir de sueños, de optimismo, vivir de sueños es no avanzar, los soñadores (como yo) sufrimos y sufren el dolor de la realidad, la realidad de lo que vivimos. Esperamos una vida plena, con todo aquello que siempre hemos soñado, y al final nos conformamos con sucedáneos de eso. Hay que afrontar que no podemos cambiar el mundo, sólo nuestro pequeño mundo, pero al final acabaremos viviendo en un microcosmos propio, creado por nuestra imaginación para protegernos.

No se puede constantemente cambiar el mundo a nuestro antojo, tenemos que jugar lo mejor que podamos las cartas que nos han tocado. Todo lo que hacemos para organizar la vida a nuestra manera de vivirla, es lo que va haciendo nuestra vida, no lo que hemos vivido antes ni lo que esperamos vivir a partir de entonces, sino lo que va pasando mientras lo hacemos.

La soledad entonces puede ser el vacío interior de uno mismo, aún rodeado de todo... pero ... ¿es ese todo que nos rodea lo que queremos?, Por el contrario ¿esperamos que nos rodee todo ese mundo de sueños que esperamos?

Dremin 2003

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