HUMOR

 Mi odiséa postal

 
 
Estaba escribiendo yo una carta a mi prima Sheila y a mi tía Pilar, que me dijeron que las escribiése un mail, pero decidí escribirlas correo postal, a mano para variar, que hacía mucho que no lo usaba, con boli, me puse a ello.

Comencé, mis primeros problemas llegaron cuando en el boli no encontraba por ningún lado la tecla del acento, así que proseguí la carta sin tildar nada, ni qué decir que no tenía tecla de mayúsculas, así que todo en minúsculas, ni tampoco tenía el botón de ENTER para saltar de línea, así que tuve que escribir todo lo que quería en la misma línea. Cuando se acabó el renglón de la hoja del cuaderno y ante la imposibilidad de saltar de línea por carecer el boli de ENTER miré y ahí estaba la mesa para seguir la línea de texto sobre ella, el problema llegó cuando se acabó la mesa al llegar al borde, pero astutamente seguí por el canto de ésta y luego la di la vuelta y proseguí por debajo de la misma, así hasta dar un par de vueltas en varias direcciones de la mesa hasta terminar la carta. Qué suerte la mia, habiendo terminado la carta justo cuando ya no me quedaba ninguna parte de la mesa libre sin escribir, toda la carta escrita de un sólo renglón. Pero ah de mi, pobre, que se me olvidó una cosa y necesitaba meter un Post Data. Pues nada, la línea de texto acababa en la punta de una pata, pues a continuar y poner el p.d. en el baldosín del suelo.

Cuando lo acabé, pegué el baldosín a la mesa con tiritas (no me quedaba celofán, espaladrapo ni cinta aislante) así que a base de tiritas lo pequé, gasté dos cajas. Bien, ya tenía la mesa, el cuaderno y el baldosín juntos. Cuando lo fui a meter en el sobre que tenía preparado para la carta (previamente me aseguré de que era lo suficientemente grande para un folio) me sorprendí al ver que ya no entraba, que el sobre era muy, pero que muy pequeño, parecía que había encojido, ¡pero no! Ya sé lo que pasaba, era por la mesa que ocupa mucho y no contaba con ella, así que lo envolví en las sábanas y me hice un sobre con éstas.

Salí a la calle con mi súper sobre, menuda "sobrada" de sobre que llevaba. Y me dispúse a meterlo en el buzón, pero tienen la puñetera manía de hacer las ranuras anchas, pequeñas y planas, tamaño sobre de papel, y claro, la mesa no entraba, no se molestan en hacer una ranura tamaño mesa al lado. Así que me fui a correos a enviarlo yo mismo. Lo primero que hice fue preguntar si había alguna manera de franquear una carta sin pegar el sello, no voy a pegar un sello en las sábanas, que luego a ver quién lo despega, y no voy a dormir con la cara del rey ahí pegada. (Si es que aún está el rey en los sellos, con ésto de los emails, ya ni sé cómo son los sellos, lo mismo que me pasaba con los bolis)

Allí en correos, los muy asquerosos me querían cobrar una burrada de dinero porque decían que había que facturarlo como paquete de carga y mil historias más, y yo dije: "Joder, pero si sólo es una carta con cuatro chorraditas que le quiero decir a mi tía Pilar y a mi prima Sheila, que me han dicho que las escriba"

Así que, como no tenía dinero suficiente, me volví a casa con mi sobre de tela, dentro la mesa llena de letras, todas ellas en una sóla fila que la dan un par de vueltas, pegada con tiritas a un baldosín con el post data y a un cuaderno casi en blanco, en el que sólo aparecía un trozo de la carta, lo que pude escribir antes de seguir en la mesa, así que tras rompérseme la ilusión de la carta postál, acabé mandándoselo como siempre, por mail, escaneé la hoja escrita y se la mandé.

Aquí está la carta (nótese que no podía ni tildar ni mayusculear por culpa del boli):

"holaas, ¿como andan mi primuqui sheiluqui y mi tia piluqui? como veis, me acorde de vosotras y dec... " (El resto de la carta ya prosigue en la mesa, mi escaner es muy pequeño, así que si lo queréis leer os venís a mi casa y lo leéis)

Dremin 2004

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